Da de alta tu actividad en Hacienda con modelo 036 o 037, elige epígrafe IAE adecuado y regístrate en Seguridad Social antes de facturar. Revisa la cuota según tramos de ingresos reales y posibles reducciones iniciales si cumples requisitos. Mantén certificado digital activo. Un gestor puede ahorrarte errores costosos; solicita presupuesto cerrado por servicios recurrentes y accesos compartidos a documentación.
En la factura incluye tus datos completos y los del cliente, número y serie, fecha, concepto detallado, base imponible, IVA aplicable y, si procede, retención de IRPF. El veintiuno por ciento es general, aunque existen tipos reducidos; verifica excepciones. Nuevos profesionales pueden aplicar retención del siete por ciento durante los primeros años. Define forma y plazo de pago. Firma electrónica recomendada.

Tras aceptar la propuesta, agenda una sesión de arranque para alinear objetivos, riesgos y medidas de éxito. Recoge un brief estructurado, crea un mapa de actores y establece canales de comunicación. Usa una herramienta compartida, como Notion, Trello o Asana, con tareas, fechas y responsables. Confirma ritmos de reporte. Un buen comienzo reduce cambios costosos y acelera confianza mutua.

Define criterios de aceptación desde el inicio y muéstralos en cada hito. Lleva control de versiones y un changelog visible. Realiza demos breves quincenales, registra acuerdos por escrito y limita revisiones a rondas pactadas. Si surge una idea nueva, documenta impacto y cotiza antes de actuar. La claridad reduce fricciones y te permite mantener plazos sin sacrificar calidad ni salud.

Al terminar, solicita una reseña con tres preguntas guía y pide permiso para usar logotipo y resultados. Publica el testimonio con foto y ciudad, y agradece públicamente si procede. Crea una oferta de referidos con recompensa ética, como horas extra o un descuento controlado. Programa recordatorios trimestrales para revisar logros y proponer mejoras. Los lazos continuos sostienen ingresos estables.
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